
Comentario:
La cercanía con la pintura estuvo siempre en la vida de Matilde Camus, ya que su esposo Justo Guisández fué un buen dibujante, especializado en retratos y un pintor discreto; pero fué la amistad con el pintor José Antonio Cía, presidente del Ateneo de Alicante y miembro, como ella del Rolde Artístico de Monóvar en Alicante, quien le mostró su obra y técnica y ella lo intentó e intentó mejorarlo.
Lo que comenzó siendo un entretenimiento, acabó convirtiéndose en otra forma de expresarse, nunca consideró que tuvieran sus obras otro valor que el deseo de comunicarse con ellas, de hecho en muchas las acompañó con frases o versos alegóricos a lo que quería transmitir.
Tuvo una época de pintura en blanco y negro y más tarde incorporó el color. Muchas de estas obras están en el Centro Cultural Fernando Ateca.
Esta es la obra pictórica de Matilde Camus, de la que se sintió siempre más orgullosa, actualmente conservada por la familia.
Está utilizada en las portadas de tres de sus libros: RAIZ DEL RECUERDO, VIVIR…SOÑAR…SENTIR y la Antología del Centenario VIVIR…AMAR…SENTIR…
Cuando Matilde Camus explicaba esta obra, decía que las imágenes centrales son un hombre y una mujer de espaldas, ella vestida como de gasa o encaje, etérea, casi desaparecida, muerta decía ella, que camina junto a un caballero, con sombrero de copa, levita, de tonos más oscuros, vivo, decía, que la lleva tomada por la cintura. Matilde nunca podía imaginar quedarse sin su esposo, por lo que siempre se imaginó y deseó morir antes que él.
La obra fue realizada en 1982
TAMBIÉN UTILIZÓ SUS PINTURAS EN EL INTERIOR DE SUS LIBROS:























