VOCES (1969)

Comentario del libro: 

Es el primer libro, publicado en el año 1969,  todo la ilusión de plasmar los sentimientos que ha ido pasando al papel a lo largo de su vida, están contenidos en esta publicación. Matilde Camus tiene 50 años: acaba de morir su padre, sus hijos mayores han abandonado el hogar, es el momento que ha encontrado más propicio. Ha comenzado hace apenas dos años a leerlos en el grupo MAS (Movimiento Artístico Santanderino) al que pertenece el matrimonio. Justo Guisández como pintor y ella como poeta. Todos la animan a publicar pero solo el apoyo de su admirado maestro Gerardo Diego, la hacen tomar la decisión.

Hay una dedicatoria en su primera página: “A ti. A ellos”. El Prologo es de Gerardo Diego, se trata de una canción de corro. en su interior lo divide en : VOZ DE AGUA Y DE TIERRA y VOZ HUMANA, la primera parte es un canto a la tierra y entorno natural y la segunda parte es más personal e íntima.

En su interior hay un apunte del rostro de Matilde realizado por su esposo Justo Guisández, al igual que la portada en la que está la isla de Mouro

El libro fué editado en los talleres tipográficos Casa Cuevas en Santander.

TIERRA Y MAR

He nacido al frescor de tierra verde.
He sentido en mi entraña el latigazo
del mar gris, de su vivo maretazo
que lame nuestras costas o las muerde.
.
Diseñaré el contorno que concuerde
en mimo de mis versos, de mi trazo.
Sobre la mar vecina seré abrazo,
seré amor inmortal, que las recuerde.
.
Tierra y mar, equilibrio de paisaje,
entre bruma y caricias de oleaje
me conceden su plástica fortuna.
.
Mi pasión tan redonda y desbordada,
se diluye en poemas de otoñada
derramándose en miel sobre mi cuna..

A GERARDO DIEGO

Canta el mar con sus olas diagonales,
canta, canta sin tregua ni sosiego.
Canta porque eres tú, Gerardo Diego,
la voz nuestra de acentos fraternales.
.
Cantan Cabarga y Mouro, entre sus sales.
Ríe el valle y la vega del pasiego.
Bella es tu inspiración, su vivo fuego,
ha llegado a la Peña de Ramales.
.
Gira en tu honor la rueda de la vida.
Por tí asciende mi son, en su crecida,
devanada de versos mi garganta.
.
Rumor lleva la tarde con sus brisas,
oro el cielo y el mar, entre sonrisas,
y hasta el Ciprés de Silos feliz canta..

LA PREHISTORIA SE HACE HISTORIA

A Emilio Botín-Sanz de Sautuola y López

En el azul sereno de tus ojos,
con ocho años de luz y de inocencia,
tu profunda sorpresa se hizo Ciencia
al creer eran bueyes pelirrojos.
.
Y fuiste tú María, fue tu boca,
quien descubrió la magia de Altamira.
Tu padre comprendió. En ella admira
el vigor de buril, pintura y roca.
.
La sinrazón, puesta en razón, os niega
este prodigio vivo, que ha nacido,
de escultura y color. Arte curtido
en la capilla de esa gruta ciega.
.
La honesta afirmación nos da la prueba
de este valioso encuentro con la Historia.
Ha triunfado la fe, siendo notoria
la realidad de nuestra egregia Cueva. .

YO QUISIERA

-A mi querido padre

Yo quisiera elevarme, de puntillas,
hasta llegar a verte.
Y quisiera subirme en las agujas
de los altos cipreses.
.
El dolor de mi mano hecho caricia
rozaría tus sienes,
al dejar en tus blancos cabellos
frescas hiedras silvestres.
.
Yo quisiera cubrir tu cuerpo anciano
con finos tallos verdes,
y en tu querido rostro, ya rugoso,
dejar besos calientes.
.
Con aquel fervor íntimo y redondo
que te ofrecí yo siempre;
te volvería a dar ¡tanta ternura!
como tu te mereces. .

HAS LLEGADO HASTA MÍ

Has llegado hasta mí como un milagro
florecido de gozo sobre nieve.
Tu deslumbrante amor, vivo y auténtico,
ha enfocado la luz sobre mi frente.
.
He visto en las fronteras del espíritu
los pétalos de un beso que se ofrece
escuchando canciones, duplicadas,
en misteriosas lunas todas verdes.
.
He creído soñar de tanta dicha
viendo que mis arterias se me pierden
y creyendo morir, junto a tu pecho,
la muerte he bendecido una y mil veces.
.
Que no es muerte morir entre tus brazos,
muerte fuera vivir, si no me quieres,
arrancada de ti, de tus raíces;
.
de ese tronco viril que me protege
deshaciendo ante mi feminidad
todo un mar desbordado de laureles. .

VERDE

Verde prado, verde mar.
Verde mi amor de esperanza.
Verde la brisa en bonanza.
Verde el laurel y el pinar.
.
Verdades de verde aliento
en el verde de tus ojos.
Tristezas verdes y enojos
en el verde adiós del viento.
.
Verdeazul de tu pupila
sobre el verde campo en flor.
Verde, verde, verdeolor,
de la verde hierba en fila.
.
Viril verde de tu hombría
junto a mi verde ilusión.
Verde jugo de pasión
me da tu verde alegría.

CONVICCIÓN

Aquí, desde lo alto de estas rocas,
desde esta soledad que se derrama,
mis ojos en preguntas se deshacen,
se deshacen mis labios sin palabras.
Nada dice la voz sin el espíritu
en la tierra que clama erosionada,
en el ansia del ser que nos consume,
en protesta subiendo a la garganta.
Hay veces que la mente se retuerce,
gritando en rebeldía desgarrada,
prendida entre las sombras de la carne,
llorando sobre el hombro que la llaga.
Acudo al interior de mis creencias
preguntando al amor si es esperanza;
a la esperanza, si es amor eterno;
si es eterna la dicha de las almas.
Esta verdad, al fin, es tan abierta
que surge en mis arterias, sin forzarla,
y se mezcla en mi aliento espiritual
con pisadas de sangres encalmadas.

CANTO A TUDANCA

-A José María de Cossio-

Como ríen las peñas en “Tablanca”.
Como brillan los prados en los montes.
Asunciones en línea de horizontes,
circundan la Casona sobria y blanca.

Verdes, verdes. El sol avaro arranca
mil tonos esmeraldas en desmontes.
Hay cerros inclinados o bifrontes
y a lo lejos pastando una tudanca.

Las casas abrigadas, en rebaños,
sombreadas de higueras o castaños
en escalada prieta se levantan.

El río Nansa, pobre, se desliza.
Sus aguas lentamente riza, riza,
hasta que en el deshielo se agigantan.

A PEÑA CABARGA

Te dibujo en mi mente, te acaricio,
contemplando tu faz en la otra orilla.
Magnífica tu curva se encastilla
en mirador de bruma y precipicio.

Desde el muelle se ve tu frontispicio
cuando el sol se recuesta y feliz brilla.
Serás más bella, cuanto más sencilla,
y más nuestra serás sin artificio.

Cabarga, perspectiva frente a frente,
vigilas noche y día, eternamente,
a Santander en toda su mensura.

La bahía refleja esa campiña
de la que emerger tú, barbilampiña,
con un vientre de madre ya madura.

 PUERTO DE LA BRAGUÍA

Silencio, soledad, solo murmullo
del viento en la hojarasca.
Maderas de castaño, roble, aliso,
desde el alto del puerto contemplados.
Copas dormidas muestran equilibrio
en pureza de ascenso.
Arboles con vigor de verde júbilo
me descubren sus risas vegetales
en las ramas crujientes que se curvan,
que vibran, bailarinas del espacio,
con temblor de cinturas.
Puerto de la Braguía,
mi espíritu te borda
con mis dedos de nube,
con la emoción que siento, a cada paso,
en el caudal herboso de tus cerros.
Sombra, horizonte, luz.
Los caseríos riegan todo el valle
sobre el tapiz fecundo de tu planta.

VIENTO SUR EN LA BAHÍA

Pasar viento del Sur sobre las olas,
la bahía se riza y desnivela.
El bochorno nos cansa y nos desvela
mientras el cielo en bronces arrebolas.

A Pedreña se llega en dos cabriolas.
Tan próxima se ve que nos revela
un blanco serpentín de callejuelas,
dividiendo el verdor que tú charolas.

Llega la noche, el mar se hace sonoro.
En su bravura lanza triste lloro
sobre el muelle de barcos refugiados.

Las aguas bulliciosas se revuelven,
al chocar en las rampas, y disuelven
sus miles de cristales dispersados.

PLAYA DEL SARDINERO

Acaricias mis ojos playa quieta.
Varada siempre estás junto a la orilla.
Playa del Sardinero, rubia quilla
que introduces al mar mi alma poeta.

Poroso corazón del agua inquieta
lamiéndote en vaivén. Temblando brilla
su pisada tan leve. Maravilla
como deja en tu arena su silueta.

Yo te siento vivir bajo esa plata
de latido inmortal, que se desata,
en dura voz de acento milenario.

Sobre tu lomo el mar lenguas estrella
alisando tu faz, borrando huella,
con invariable y lento itinerario.

TEMPORAL EN SAN PEDRO DEL MAR

Te amo bárbaro mar, por tu coraje,
por tu latido gris de ímpetu lleno.
Tu palabra de bruma, entre el celaje,
desparrama su voz sin brida o freno.

Contemplo estremecida tus empujes
de mil pegasos blancos. Sus piruetas
mueven tus crines níveas, mientras ruges,
y con alas de espuma nos inquietas.

Tú que sientes angustias o tormentos
suspendidos en pulso húmedo y frío,
¡hunde tus erizados pensamientos
llega a la orilla manso como un río!

PICOS DE EUROPA

Altas cumbres en limpia lontananza.
Altos Picos de Europa Montañeses.
Os alzáis como gélidos cipreses
en esta integridad de vuestra alianza.

Catarata de montes, contradanza,
de vertebrada roca en blancas mieses.
No es extraño que viéndote me apreses
con tu dura y magnífica semblanza.

Fuente Dé, estoy aquí. Hoy te contemplo,
bajo este universal azul de templo,
conmovido mi ser por tu bravura.

A su trono llegué y águila humana
descubrí tu arrogancia tramontana
diluyendo mi espíritu en su altura.

 MAR CANTABRICO

Me gusta ver la espuma de tus olas
cuando impetuoso abrazas la rompiente.
Me gusta el resplandor del sol poniente
desmayando en tu espejo rubias colas.

Las aguas palpitantes enarbolas
y en rugido la voz alzas potente.
Tu pulso se acelera, locamente,
aumentando en su fiebre las cabriolas.

Mar bravo de mi Costa Montañesa,
hoy quisiera pedirte la promesa
de respetar los barcos palangreros.

Esa legión marina en nuestro puerto
luchadora y silente, al descubierto,
que arranca de tu seno los viveros.

PINOS DEL FARO

Pinos en gran hilera militante.
Pinos, pinos, erguidos y serenos.
Adorno del camino que hacia el Faro
con vuestra sombra hacéis más llevadero.

Pinos, pinos, Pinar. Murmullo orante
tiene tu voz, marinos son tus rezos.
Tus altas copas firmes, que se elevan,
ven desde allí el azul del mar abierto.

Cuanta envidia me dais, pinos elásticos,
porque sabéis del agua su lamento,
enjugando las lágrimas, salobres,
que arranca de su faz el fuerte viento.

Ascéticas figuras vegetales.
Pinos santanderinos, sardineros.
Si espíritu tuviesen vuestras ramas
de Dios serían vuestros pensamientos.