Nuevas composiciones

Nuevas composiciones:

Francisco San José Mediavilla: Profesor de música, especialista en flauta travesera. Ha dedicado su actividad principal a la música popular de Cantabria, España en general y a la música andina y sudamericana.
Fundador y profesor de pitu montañés durante 5 años en la Escuela de Instrumentos Tradicionales de Santander.

Pitero profesional desde 1980, participando en festejos por toda Cantabria y a niveles nacional e internacional, ganando diferentes premios. ponente en las Primeras Jornadas de Música Tradicional Cántabra organizadas por RTVE en el Parlamento de Cantabria y participación en el libro que se editó.

José Manuel Fernandez: Estudios superiores de guitarra, de composición y de dirección de orquesta en el RCSM de Madrid. Ha impartido cursos de análisis del repertorio guitarrístico en varios conservatorios españoles; participó como profesor invitado en el Máster de Guitarra e Interpretación Musical de la Universidad de Extremadura. Ha sido director del Conservatorio Jesús de Monasterio del Gobierno Regional de Cantabria.

Liébana Peregrina

Texto: Matilde Camus
Melodía: Francisco San José
Armonización: José Manuel Fernández

Atalaya de amor. Liébana Pura
Tierra donde la voz vive silencio,
se hace piedad, peregrina ternura,
con profunda razón de sentimiento.

Sólo tú, manantial de luz y escarcha,
apagarás la sed de los romeros,
esa sed tan antigua como el hombre
y tan llena de polvo como el tiempo.
Empolvados de duda y esperanza
caminamos a ti con ojos nuevos,
con estrenados labios donde crecen
escozores de culpas entre rezos.

Así podré cantar si canta el Cielo
derramando alegría con el alba.
El vigor expresivo de mi acento
limará las aristas que me nazcan.
Así podré rezar si llora el cielo
transmutando dolor en esperanza
Con ternura en las manos en puntillas
secaré con amor tan dulces lágrimas.

Continuamos… Y el alma va cantando
la magnitud gozosa del encuentro
al descubrir tangibles claridades
en la verdad palpable del Madero,
en la acendrada esencia del contorno,
en las dulces estrías y en los huecos
donde quedó la sangre Redentora
de Cristo, al apoyar el brazo izquierdo.

Así podré cantar si canta el Cielo
derramando alegría con el alba.
El vigor expresivo de mi acento
limará las aristas que me nazcan.
Así podré rezar si llora el cielo
transmutando dolor en esperanza
Con ternura en las manos en puntillas
secaré con amor tan dulces lágrimas

Atalaya de amor. Liébana Pura
Tierra donde la voz vive silencio,
se hace piedad, peregrina ternura,
con profunda razón de sentimiento.