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Yo soy de la Montaña
llena de húmedos pulsos de rocío, de campos soñadores, de arroyos cantarines y de ríos; de casonas hidalgas y de ruido de albarca en los caminos. Yo soy de esta vestida tierra herbosa donde el sol nos envuelve con cariño, donde la bruma besa nuestros rostros y las playas se aroman con sus pinos. Soy de estas costas, duras y norteñas, donde se encrespa el mar embravecido, donde hay temblor de algas bajo espumas de armiño. Yo soy de la ladera más hermosa de nuestro litoral santanderino. Aquí la primavera es voz mojada rompiéndose en fulgores y estallidos. |