TIERRA DE MI CANTABRIA

 

Comentario del libro:

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De nuevo un canto hondo del corazón al paisaje, al mar, a los pueblos de Cantabria, al recuedo de los amigos, algunos ya muertos…

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El poema BOGA, BOGA, NO TE CANSES DE REMAR, fue canción ganadora en el VIII Certamen de la Canción Marinera, de San Vicente de la Barquera (1971). está musicado por el maestro Cándido Alegría. Se inicia el libro con un pensamiento de Marcelino Menéndez Pelayo.

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Portada de Matilde Camus.

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TIERRA DE MI CANTABRIA

Tierra. Madre de amor.

Crestas gallardas.

Campos que llevo dentro de mi espíritu.

Laberinto de montes erizados.

¡Bendigo vuestra entraña!

 .

Tierra jugosa y verde

frente a un mar de bravura y altas rocas;

coronada, tu insólita belleza,

por girones de nieblas y de heladas.

¡Siempre adorable y mía!

 .

Desde mis pies de polvo te contemplo

plena de grises blandos;

de mareas que llegan y te observan

mientras creces, dichosa y esplendente,

escuchando el murmullo de los ríos

o el vegetal dialecto de los árboles.

 .

Tierra de alzados picos,

con la nieve en sus cumbres majestuosas,

y con prados más lúcidos que el Sol.

¡Tierra de mi Cantabria, siempre mía!

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PRADOS DE MI TIERRA

Todo el frescor profundo

que suma vuestra entraña, acaricia

mis pies cuando, descalzos,

recien vuestro íntimo contacto

ancestral y purísimo.

 .

Me conmueve ese roce y su tributo

de cristal esmeralda,

cubierto de rocío virginal

en transmisión de vida;

de su fricción tan íntima,

energía de verdes y de tierra

mojada en pulso amante.

 .

Prados de mi Cantabria;

prados gozosos, dulces, campesinos,

con sus flores silvestres;

con vilanos, que ofrecen su semilla

al aire y la dispersa;

prados de cien matices sugerentes,

bebiéndose la lluvia sin hastío.

 .

Se estremece mi espíritu al miraros

rutilantes y hermosos, siempre fértiles

en plenitud de yerba,

donde la brisa pasa y se depura.

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JUNTO A LOS RÍOS

Junto a los ríos sonoros

de nuestra tierra inmarchita

canta la vida, el talante

del vigor que les habita.

Todo es brillante. Va unido

a labores campesinas,

y el verdor que les circunda

es gracia; es fuerza impartida

de primavera constante

en yerba remanecida.

 .

Todo tiene pulso y eco;

savia fuerte que palpita

en belleza continuada

de frescura indefinida.

En todo vibra pasión

y la tierra, nunca esquiva

a la humedad de sus prados,

les ofrece, agradecida,

el esplendor cotidiano

de pastos y florecillas.

BISONTE DE ALTAMIRA

Te hace rupestre la rupestre vida

que colora tu lomo; le dibuja

y le curva, potente ante el ataque.

 .

Vas a trote tendido; te desdoblas

y se perfila tu embestida agreste,

de rocas y de sangre.

 .

Fue pintor vigoroso quien te amó

y perfiló tu forma:

plena, inmortal y cóncava reliquia,

en la cueva nudosa de Altamira.

 .

Se ha quedado en el tiempo

el giro de tu testa abovedada

sobre el lecho invertido, donde posas

esa inquietud salvaje y arrogante,

contemplando los siglos boca abajo.

BOGA, BOGA, NO TE CANSES DE REMAR

San Vicente, la Villa marinera,

se despierta en plegaria con la aurora.

Hay júbilo de fiesta. Luz sonora,

sobre el puente vital de la Barquera.

Marinero, marinero,

por la ría se va al mar.

Hoy tu canción de alegría

lleva cristales de sal.

 .

Boga, boga, vira al puerto;

¡no te canses de remar!

no te canses…de remar…

 .

El alba nace con risas.

Cuando llegue el temporal,

nuestra Virgen Barquereña

la barra te hará pasar.

 .

Las olas crecen, y crecen…

Se abrazan al peñacascal

y con un largo suspiro

su plata quieren trenzar.

 .

Cautivadora, gallarda,

se desliza hasta la orilla

de la bahía, que brilla

por las escamas que carda.

Señorial, nunca bastarda,

su hidalguía es bien notoria,

al mismo tiempo que gloria

de prestigio y de cultura.

Santander. Mar y Natura

conjugan fuerza e historia.

 .

BERANGA EN MI NIÑEZ

Por los prados altos

que luce Beranga,

jugaba de niña,

soñaba mi alma.

Bajaba hasta el río

pisando las matas

y, en los frescos hoyos,

donde el agua clara

se movía en círculos,

los pies me mojaba

 .

Iba hacia la umbría

sonora y cercana

de la presa, ungida

por el agua clara.

Desde allí, se oía

sonar la campana

de la vieja Iglesia,

en lo alto y lejana,

donde florecían

hortensias y dalias.