SANTANDER EN MI SENTIR

 

Comentario del libro: 

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Sigue la autora su camino de regreso al primer amor, al entorno a lo más íntimo y en éste canta con pasión a Santander y sus gentes.

Coincide con la muerte de su amigo y maestro, admirado y admirador Gerardo Diego, lo que le causo un profundo sufrimiento y al que dedica una sentida y hermosa Elegía.

Como prólogo y a modo de homenaje coloca la “Canción de Corro” manuscrita que la dedicó Gerardo Diego para prologar su primer libro VOCES.

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La portada realizada por la autora es una explosión de color y vida, ya sin texto.

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SANTANDER

Oh, tu, divina tierra trasvelada,

donde anida la bruma en suave enredo.

Eres tierra sembrada, eres montaña,

eres jugoso prado y eres puerto.

 .

Tu me viste nacer. Has contemplado

mi crecida de espiga ante tu aliento.

Has escuchado el ruido de mis pasos

abriéndome camino a tu tempero,

has llenado de gozo mis pupilas

junto a tus verdes aguas y tu suelo.

 .

Me has brindado tus olas espumosas

bañándome los pies con sumo tiento.

Me has dado a conocer campos arados

y temblor de maizales bajo el viento.

 .

He sentido en mi piel roce de brisa.

Ha empapado la lluvia mis cabellos,

mientras pinos, magnolios y laureles

aromaban las horas de mi tiempo.

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ELEGÍA A LA MUERTE DE GERARDO DIEGO

-desde tu tierra, que es la mía,

con gran dolor en el corazón-

Límite pongo al llanto para hablarte

con el lenguaje triste de mi verso.

Maestre de la pluma y la palabra,

muriendo estoy de pena porque has muerto.

 .

Desde esta tierra nuestra, que tu amabas,

llega hasta ti mi espíritu sin tiempo

cuando el mar de tus ojos se ha secado

y tu voz ha quedado en gran silencio.

 .

Al revertir en iris y en ausencia

me siento conmovida y sin consuelo.

Eres, ya, esencia pura. Te acompaña,

“desnudo como el sol”, mi pensamiento;

humedecido en lágrimas mi canto;

disuelto en poesía mi lamento.

 .

Dije una vez, por tí, que el mar cantaba.

Hoy le he visto con grises macilentos.

Lloran de soledad Cabarga y Mouro,

y el mágico ciprés “de sombra y sueño”.

Llora tu Santander, cuna entrañable,

porque ha perdido el canto más excelso.

 .

Lloran todos los verdes de los valles.

Los picos lloran lágrimas de hielo.

Les sigue mi dolor. Profunda angustia

cubre mi corazón lleno de duelo.

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 TRÍPTICO DE AMOR I

-A Justo-

Qué ternura en mi cuerpo. Qué reposo

al despertar, amor, siempre a tu lado.

Saber que todo es real. Que no he soñado

dormir entre tus brazos, dulce esposo.

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Qué cálida emoción. Qué luminoso

se me presenta el día. Qué poblado

está mi corazón y qué abrigado

mi pensamiento, amante silencioso.

 .

Qué cántico de luz y de rocío.

Qué mañana de cielo, todo mío,

si camino a tu lado sin tropiezo.

 .

Por saber que me quieres, sin reserva,

disfruto más del sol y de la yerba

y hay más bondad en mí si canto o rezo.

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TRÍPTICO DE AMOR II

El aire huele a menta y mejorana

hasta fundirse en gloria y primavera.

Todo trae a mi mente la primera

vez, que tu me besaste una mañana.

 .

Sentí como si un ala soberana

se posara en mis labios, mensajera

de esa dicha infinita que acelera

el corazón naciente y le engalana.

 .

Mi sangre se llenó de mediodía,

de pureza, de gozo, de armonía,

de cántico prismático de fuente.

 .

El verdor de tus ojos era hoguera.

Yo quería quemarme y, mártir, era

todo mi palpitar alba y oriente.

 .

TRÍPTICO DE AMOR III

Mayo risueño y cálido. Semblanza

de fecunda ilusión, bella promesa

que, al paso de los años, nunca cesa

de ser símbolo, aroma, norma, alianza.

 .

Los brazos del amor en su confianza

me arropaban el alma, ya profesa

en donación amante; sin sorpresa,

coronaba mi ser toda esperanza.

 .

Pájaros, mensajeros de ventura,

volaban, circundando con mesura

la pasión que nació de limpia aurora.

Fuerza primaveral y primitiva

vibraba de emoción afirmativa,

en sentimiento doble, sin demora.

 .

VILLANCICO DEL AMOR

El Niño del Buen Amor

bajo la estrella descansa.

Su amor de amor no se cansa,

que hambre y sed tiene de amor.

 .

Díme qué quieres, mi Bien,

¿perlas, flores, fantasía

de mis versos, o alegría,

que te sirvan de sostén?

 .

Por eso no clamo yo,

que hambre y sed tengo de amor…

 .

Quieres que brize tu cuna,

que en mis brazos yo te meza,

que acarice tu cabeza

o que alcance la luna?

Por eso no clamo yo,

que hambre y sed tengo de amor…

¿Quiéres, mi vida, un pandero;

que te canten los pastores;

que te ofrezca un mar de flores

o que prenda en ti un lucero?

 .

Por eso no clamo yo,

que hambre y sed tengo de amor…