RAÍZ DEL RECUERDO

 

Comentario del libro: 

El recuerdo fue siempre un compañero a lo largo de la vida de Matilde y en éste libro adquiere su máximo protagonismo.

En el prólogo poético  que dedica a su familia desvela algunos porqués del libro. Matilde hace una introspección a sus vivencias de niñez, con ternura y una melancólica nostalgia.

.La portada e ilustraciones son de Matilde Camus. En  la Contraportada,  Matilde explica con su poema  AMOR EN EL TIEMPO, el significado de la hermosa portada.

Refuerzan sus poemas reflexiones de Gerardo Diego, André Maurois, Fredor Dostoievski y también reflexiones personales de la autora.

 .

PARA VOSOTROS 

(prólogo poético)

Para vosotros, porque siendo míos

daréis continuidad a mi existencia,

la emoción entrañable

de legaros mis años sin relieve;

pero auténticos;

de buscar en la hondura

el brote estilizado del recuerdo

que, poblado de luz,

aclarará momentos ya lejanos;

los que anida la mente

replegados en pulsos escondidos;

los distintos sucesos, que forjaron

aquel ayer sencillo de mi vida;

lo nunca repetible.

 .

Para vosotros, porque siendo míos,

sabréis interpretar mi paso antiguo,

el compás de mi sangre en otra etapa,

la claridad nacida en los suspiros

del tiempo y del espacio que viví;

que nutre mis nostalgias, espejeando

vivencias del pasado, a vuelta de hoja.

 .

Para vosotros, mi cariño

desde el cáliz profundo de mi ser,

con expresión sincera,

por si llego a alejarme prontamente

sin poder informaros;

sin tender ese lazo perdurable

con los que fueron nuestros.

y a todos precedieron.

 .

Sólo así, dulcemente,

con la palabra escrita sin rodeo,

podré calar los hechos del pasado

y, al salpicar el vuelo de mí misma,

volcar todos los ecos

en vuestro corazón

y en vuestro pensamiento.

 .

También para vivir mis primaveras

niñas e inmarcesibles

cobijadas con mimo, desde siempre,

en mis hondas pupilas melancólicas.

 .

Hoy, que todo me brota y reverdece

clareando momentos muy sentidos,

se estremece mi voz

que os ama vivamente.

 .

ESPEJO DEL AYER

Quisiera revivir abiertamente

instantes de comienzo no violados,

a fuerza de poner en retroceso

el pensamiento

y el cerebro en tensión,

sin dejar en reposo la palabra

que puede darles vida.

 .

Espejo del ayer, imagen pura

de latidos granados,

desde su fondo activo;

los que dando vigor al sentimiento

le mandan desde atrás,

en arranque fluido,

aproximando acciones sin torsión,

con entidad genuina en el trasvase

de lo nunca perdido.

 .

TANTAS RAÍCES MÍAS

Tantas raíces mías

duermen en esta tierra enamorada;

tantas, han dejado la impronta de su vida

con sudor de trabajo

en años de existencia,

con frío y humedad,

que mi verso despierta enardecido

y pulsaciones íntimas, coherentes,

me dictan sin descanso

con el amor profundo

que proyecta sucesos escondidos

en la mente.

 .

Todos llevan latidos primigenios,

conforman mi sentir

crecido de la hondura y me transmiten

la tierna sencillez

de imágenes que fueron y perduran.

 .

VOY A BUSCAR MI INFANCIA

Voy a buscar mi infancia

en la raíz profunda del recuerdo

que guarda, íntimamente,

el antiguo rescoldo; que se nutre

de emociones lejanas siempre frescas.

 .

De aquel calor humano del hogar

que codicioso late

en cada pulsación de mi envoltura

sustancial, recóndita en el alma.

 .

Y si ello no bastara,

ni trajera verdad en las imágenes

que afirman y concretan,

iré a la regresión de las pisadas hondas,

al reencuentro con el YO

primitivo y robusto, afirmativo;

aquel que, potenciando la vigilia,

mantiene los instantes

y pervive tan real en la memoria,

que nunca nos traiciona.

 .

UN TIEMPO DE MI VIDA

Recogí la primera palabra

del viento y de la espuma,

del peculiar sonido e las hojas

que un magnolio vecino

me regalaba a diario sin saberlo.

Me introduje en la nave de la vida,

prematura y sin fuerza,

sin uñas, sin pestañas,

con los ojos cerrados a la luz.

Mi compañero el llanto

refrescó las raíces de mi tierra.

Disfruté los primeros momentos

de piel y de ternura

en los amantes brazos de mi madre

que, antes del mes, sin tregua,

me abandonó en un vuelo indefinido.

Descubrí con presteza

la frialdad de un mundo sin caricias,

la dura soledad de los silencios,

la ceniza tangible

que agrisaba los pasos cotidianos

de mi crecida a solas.