TESTIGO DE TU MARCHA

 

Comentario del libro: 

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Este libro ha obtenido en parte y en distintos poemas una serie de galardones: Primer Premio Flor Natural, Botijo de Oro y nombramiento de Botijera de Honor, en la ciudad de Dueñas (Palencia).

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Finalista en el I Certamen de Poesía del Ateneo de Salamanca (1978).

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Primer Premio, Flor Natural y Trofeo Artístico en el VI Certamen Nacional de Poesía de Valladolid (1980).

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Se inicia con una Introducción de la autora, que explica como el dolor de su hija ante la pérdida de un bebé de dos meses, la hicieron compartir penas y hacerse una serie de preguntas. Dividido en cuatro partes, inicia cada parte con un poema manuscrito de la autora.

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La portada es obra de Justo Guisández, su esposo.

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TESTIGO DE TU MARCHA

Testigo de tu marcha es esta pena

que traspasó mi carne una mañana.

Testigo mi dolor de tierra cana

al contemplar partida tu azucena.

 .

Me duele ser testigo de la arena

que cubre tu quietud de porcelana;

de la pesada piedra, dura y plana,

que separa mi voz de tu colmena.

 .

Testigo es esta prueba dolorosa

que nos mandó el destino silenciosa,

reclinando tu tallo largamente.

 .

Testigo es la amargura cotidiana

que preside mis horas y devana

copioso llanto de mi propia fuente.

 .

PALOMA INERTE

Tus pétalos humanos se han abierto

para mostrar la muerte que fue vida,

el parado compás de las arterias,

el corazón que, ayer,

latía fuertemente

con todas sus quimeras rutilantes.

 .

A la luz del quirófano,

de la disección,

del momento analítico,

de la curiosidad del hombre,

de la ciencia que hurgaba tus estambres,

tú, con dulzura de paloma inerte,

anidabas amor y sonreías

perdonándolo todo.

 .

Dueña de la verdad más absoluta

te remontaste,

en un blanco corcel sobre el abismo,

para alcanzar la esencia verdadera

y beber su razón equilibrada.

 .

Subías, te elevaba

la fuerza que confirma

nuestra venida al mundo,

y volvías a ser parte del Alba,

resucitada y lúcida.

 .

BAJO TU NIÑA PIEL

Pálpitos amorosos te formaron

con los genes más puros

y, al lograr la figura más perfecta,

recorrieron tu forma

de jazmines y pomas estrenados.

 .

Bajo tu niña piel, blanca de luna,

un diamante afilado

no redujo su fuerza. Incontrolado

aumentó su poder hasta quebrar

tu hermoso corazón

una mañana de noviembre trágico.

 .

Humedeció las hojas de tu carne

con grises nebulosos,

ovulados en sombra de martirio,

y conviritió el capullo de tu pecho

en dos alas de sangre.

 .

Aquel duro cristal

que cercenó tu flor de pocos meses,

al brotar entre el fuego de tus labios,

te salpicó de azules y violetas.

 .

MUERTE SIN SENTIDO

Eras brote de luz nueva, creciente,

pura rosa de carne de mi carne

reposando en caricias.

 .

Contemplaba tu rostro

de alba mórbida, de delicia lleno,

formado por capullos sucesivos

en la espuma del alma.

 .

Tú, en mis brazos, horas antes,

la víspera del vuelo,

tangible realidad de amor y vida

cubriendo mi regazo.

 .

Ahora el corazón desborda

al desgajarse el hilo que le unía

y remonta el espacio con nostalgia,

doliéndole la sangre, inconsolable

ante el audaz reclamo de la muerte

sin sentido.

 .

Te vislumbro en el aire,

aurora y brisa,

sin superficie apenas,

como pétalo grácil, incorpórea,

avanzada en el cosmos infinito

y ya nunca podré dejar de verte.

 .

DOLOR EN EL COSTADO

Un temporal cargado de aspereza

arrebató tu gracia de mi lado,

dejándome dolor en el costado

y palidez de luna en la corteza.

 .

Despiadado en su bárbara crudeza

destruyó mi alegría sin cuidado,

dejando mi cerebro trastornado;

mi corazón, cuajado de tristeza.

 .

Y tú sin comprender, petrificada

cual pájaro a la sombra de la nada,

anidabas ternura en el recuerdo.

 .

Quisiera penetrar en esa umbría

para darle mayor melancolía

a mi voz, que solloza en desacuerdo.