CORCEL EN EL TIEMPO

 

Comentario del libro:

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Lleva este título porque es una galopada por la vida, una revisión por todo el mundo de la autora desde su sensibilidad y al galope de su mirada: canta a la amistad, los paisajes, los sentimientos más profundos atesorados a lo largo de su vida.

.Lleva una dedicatoria manuscrita de Matilde Camus en la primera hoja que dice así: A la vida que es parte del tiempo y a todos los míos, los que forman y los que formaron el tiempo de mi vida.

.Presenta 8 sonetos como prólogo y un poema de amor de adolescencia, dedicado a su hoy esposo: AYER NOCHE, que escribió a los 17 años.

Lleva una dedicatoria manuscrita en su primera página que dice así: “A la vida que es parte del tiempo y a todos los míos, los que forman y los que formaron el tiempo de mi vida”

.La portada y las ilustraciones del libro fueron realizadas por el pintor alicantino Fernando Soria.

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AYER NOCHE

(Poema de adolescencia)     

9-XII-1939.

Ayer noche, después de mis estudios,

cuando solté el trenzado de mi pelo

comprendí que yo misma era cascada

de ternura, de sol, de sentimiento.

 

Imaginé ser una esbelta ondina

cubierta por la luz de mis cabellos

y al cepillar el bronce de sus hebras

imaginé real mi pensamiento.

 

Encontré la razón de la existencia

en el hondo latido de mi pecho

y supe que te amaba intensamente

con clamor de racimos y de besos.

.

Ayer noche fui nueva, crecí tanto

que descubrí mi rumbo verdadero.

Quise ser pregonera del hallazgo,

amarte con locura y hacer versos.

 .

ILUSIÓN

Así como los pájaros,

remontando la cumbre limpiamente

en un afán sin límite.

 .

Dentro del alma, siempre renovados,

fantasía y ensueño:

quimeras enredadas en la luna

sometidas a encanto misterioso

en el cauce sin fin de la esperanza.

 .

Seguiré deshojando flores nuevas

con la imaginación y el sentimiento

aunque todos los pétalos caídos

se conviertan en nada.

 .

A JOSE MARÍA FERNÁNDEZ NIETO

Y el almirez al máximo de versos,

al máximo de hijos,

al máximo de humor y de ternura,

al máximo de humanidad,

al máximo de inspiración.

 .

Canta tu voz por venas y corolas

argumentando acentos.

Se desborda

censada en el amor

mientras la abeja calla,

te contempla,

y troca su calor en miel y cera.

 .

Circundado de salvia,

de tomillo,

de genciana,

de suave malvavisco,

a la vez, de creación ingente,

combinas la textura castellana,

sobria de tus poemas,

con fármacos de alivio.

 .

HOMENAJE A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Tú y Platero.

La sobriedad callada y la quimera

llenas de campanillas azulgrana

en el blanco Moguer de tus ensueños.

 .

Rosas por todas partes. Los colores

tersos, vivos, flotando en el ambiente

con crecida de nobles ideales,

lúcidos como estrellas inflamadas.

 .

Tú y Platero.

Fidelidad y fuerte vocación

poetizadas en perpetuo canto

de ternura, de aromas primitivos.

Malvas de luz perennes, enclavados.

En nostálgico cielo adolescente.

 .

Un caminar de sol tan inquietante

que salpica de albores la memoria,

ungiéndola de auroras infinitas,

de oloroso salitre.

 .

El corazón alado, peregrino

por las quietas marismas, espejeante

hasta romperse en lirios y nopales.

 .

Y la Luna, más alta cada noche,

derramando sus gotas cristalinas

en los cuajados ojos de Platero.

 .

Tú y Platero.

Los dos eternos, íntimos, errantes

por el mar de azulosa porcelana

y la tierra que, lírica, florece.

 .

TE HABLÉ UNA SOLA VEZ

(a Carlos Oroza)

Naciste con el ansia

que enriquece las fibras del espíritu.

Tienes parda la piel,

serenidad de sombra indestructible,

y nos miras sin ver

por encontrar en todos

niebla espesa

sin cauce de esperanza.

 .

Te hablé una sola vez

y tu expresión distante

matizando hermetismo

impresionó con fuerza aquel momento.

 .

Carlos Oroza,

rebeldía hasta en ser “celta cetrino”,

rebeldía en el gesto de las manos,

en el serio semblante

de llama incomprendida.

 .

Siempre sincero,

ausente,

profundamente humano ante la vida

que salpica tus pasos.

 .

Me conmovió la hondura de tu grito

persiguiendo la estrella,

tutelando emociones

desde el claro rincón del pensamiento,

en la desolación de tu retiro.

 .

Nunca podré olvidar

tu imagen solitaria,

ni tu acentuada voz

escasa de palabra.