TEMPLO DEL ALBA

 

Comentario del libro:

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Es un libro de hermosos y alegres villancicos, cuajados de sentimientos de fe y esperanza. Este libro fue Primer Premio en el IX Certamen Nacional de Poesía Navideña de Alar del Rey (1973-74). Dedicado a Gerardo Diego por la autora. Se inicia con una referencia al Nuevo Testamento, la carta de San Pablo a los Filipenses, que nos anima “Estad siempre alegres en el Señor. Os lo repito: estad alegres, el Señor está cerca”.

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El prólogo es de Manuel González Hoyos, periodista de honor y Director del Diario Montañes, excelente poeta.

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La portada es de Julio de Pablo, pintor de Santander. Dentro del libro hay un apunto de Matilde Camus hecho por Dolores Vanaclocha.

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LA NOCHE SE VOLVIÓ SANTA

La noche se volvió santa

tocada por la fortuna;

se hizo luz, llegó a la cuna:

canta, que te canta, canta…

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De la Estrella, su color

se derramó en el Pesebre.

El color llevaba fiebre

y la fiebre se hizo Flor. La pureza de la Viña

creció en celestial arrullo.

La Rosa, siempre capullo,

siguió siendo niña, niña.

 .

El Salvador se amamanta

del blanco amor de María.

Ella- Virgen como el día-

canta, que te canta, canta…

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VILLANCICO LEBANIEGO

En el valle lebaniego

el Leño vuelve a ser cuna

y en su Madera se acuna

el Niño, orlado de fuego.

El monte duerme en sosiego:

aún, no es gólgota, es Belén

y recibe el parabien

de la excelsa Criatura,

porque el Cristo de su altura

se llama Jesus, también.

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CANTAD

Cantad, zagala y pastor,

que nació el Rey del Amor.

 .

La zagala va deprisa

el pastor corre, también.

Ya están llegando a Belén

con el frescor de la brisa.

Jesús les brinda su risa

de nacar y de coral:

fruto divino y carnal

convertido en Mediodía.

Los dos cantan, a porfía,

el prodigio del Portal.

 .

Cantad, zagala y pastor,

que nació el Rey del Amor.

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QUISIERA SER

Quisiera ser tan pequeña

como una paja, no más.

Humilde para servirte,

espléndida para amar.

 .

¡Ay, si de mi Te separas,

quizá, no Te vuelva a hallar!

 .

¿Cómo lograr, Jesús mío,

que acompañes mi final

y que Tu amor desbordado

recoja mi soledad?

 .

¡Ay, si de mi Te separas,

quizá, no Te vuelva a hallar!

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VILLANCICO AL NEGRITO

¿Dónde vas lindo negrito

comiendo “maní” caliente?

-Voy “pa” donde va la gente:

a “ve” al Niño chiquito.

 .

-Llegaré muy cerca de El,

hasta besaré Su mano;

pues, de todos soy hermano

y, El, como hermano me vé.

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-Mi única y sola ambición es la de “se”

manisero de tan hermoso Lucero.

Vas desnudo, sin abrigo,

la escarcha es húmedo roce

y hasta no sonar las doce

no estará el Niño contigo.

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VILLANCICO DEL DOLOR

En las alas de un ángel

se quebró el viento.

La Humanidad navega

con desconcierto.

 .

¡Ay, mi Querube,

cómo grita el cansancio desde una nube!

 .

En la mar, la galerna

rasga la tarde.

En Belén, una Virgen

sufre en su carne.

¡Ay, Marinero,

cómo no te embarcastes en un lucero!

 .

El cerebro de un niño

vive en la sombra:

la bruma le ha secado

toda su fronda.