MANANTIAL DE AMOR

 

Comentario del libro:

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Es un canto al amor maternal, los anhelos de ser madre, la espera, la infancia, el colegio, un libro intimista y cuyos sentimientos se identifican fácilmente con los de otras madres.

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El prólogo pertenece a D. Ignacio Aguilera, Director de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander.

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La portada es obra de Justo Guisández, su esposo.

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LLEVO UN MUNDO DE ESTRELLAS

Pletórica de luz y mediodía

me acerco hasta tu pecho que me llama.

Voy hasta tí porque me piensas siempre,

porque esperas sentirme ya granada

y me das el caudal de tus raíces

en tu fecunda sangre enamorada.

Llevo un mundo de estrellas en mi vientre

que tu has de florecer, llegada el alba,

y encenderé paciente cuaquier noche

como fuente de amor ilusionada.

Los pájaros sabrán cuanto te quiero.

Las nubes mirarán nuestra esperanza

y un mar de yedras y de helechos vivos,

serán el manantial de nuestras almas.

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OTRA CARNE SE PERFILA

Vendrás siempre conmigo, amante esposo,

escucharás las cosas que te diga

porque quiero que sepas que mi espiga

es parte de tu aliento prodigioso.

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Te llevaré hasta el valle soleado

donde el verde y el sol cubren la tierra

y te diré, mi amor, que en mí se encierra

nuestro capullo en sangre, deseado.

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Compañero de fuego en mis caminos,

que me ofreces tu vida castellana

y que dejas en mí, cada mañana,

la fuerza de tu ser y de tus trinos.

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Veras la luz brillar en mi pupila,

sentirás que me envuelve más ternua,

que el alma se me llena de dulzura

y en mi carne otra carne se perfila.

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TE VOY SINTIENDO

“…y su madre guardaba todas

esta cosas en su corazón” (Lc. 2, 51).

Te voy sintiendo, hijo mío,

en mi plenilunio cierto.

Desde tu lecho de sombras

te irás haciendo lucero.

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Me sonríes entre brumas,

me acaricias en silencio,

me presionas dulcemente

y eres tangible en mi seno.

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Para poder contemplarte

las luces del alma tengo,

hasta que irrumpas glorioso

de mi corazón abierto.

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Tan íntimamente unidos,

temblamos al mismo tiempo:

yo, acercándote al Señor;

tú, bendiciendo mi cuerpo.

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ROSA DEL ALBA

Niño de mis anhelos

espuma y nacar

para verte dormido

un ángel baja.

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Corderito de nieve,

flor de mi entraña,

el lirio de tu pecho

se ha vuelto llama.

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Lucero de mis noches,

rosa del alba;

duerme que el mar te vela

de madrugada.

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En la magia del sueño

vuelas sin alas

y un pájaro te mira

desde una rama.

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QUE PENA TENGO

Duérmete pronto paloma,

la luna tiembla.

Brisas de la mar te mecen

y te despeinan.

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No tengas miedo a mi lado,

duerme gacela,

que el sueño viene en silencio

por la ribera.

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Que pena tengo conmigo,

-pensar que crezcas-;

la copa del pino esbelto

no ve su tierra.

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ERES LA DULCE PAZ

Eres la dulce paz soñada, esposo.

Eres abierta luz en mi negrura

cuando tu pecho fuerte se apresura

a darme su latido vigoroso.

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Eres el árbol recio y poderoso

donde apoyo mi débil contextura.

Me das fuerza y amor, me das ternura,

en afán triplicado y generoso.

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Eres, para mi ser valor profundo.

Claridad en la noche de mi mundo

y eterno compañero de camino.

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Las raíces que hundimos en la vida

han prendido. Sus troncos en crecida

llevan savia de cielo en su destino.